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miércoles, octubre 10, 2012

Un breve cuento sobre la concentración económica en Chile

monopoly2Es un agradable sábado, la brisa es ligera. La temperatura ideal. Lo mejor: juega la selección chilena por las clasificatorias mundialistas, lo cual –obviamente- amerita una junta con los amigos. Nuestro protagonista llama a sus amigos, a través de su celular Entel, para coordinar el lugar de encuentro. Finalmente, quedan de juntarse en la casa del Guatón. Nuestro protagonista agarra su auto y parte rumbo hacia donde su amigo, cuando advierte que no tiene mucha gasolina. Pasa a una Shell y llena el estanque.  Decide pagar con su tarjeta del Banco de Chile. Pero, no va a llegar con las manos vacías a dónde sus amigos. Eso sería descortés. Pasa al Servicentro y compra unas cervezas. Compra unas cervezas Escudo y –algo más decente- unas Budweiser. Tentado, al pagar con su tarjeta del Banco de Chile, ve en el mostrador unos chocolates y decide comprar unos chocolates Calaf. Al llegar dónde sus amigos, sintonizan la previa del partido en el Canal 13.  El partido se pierde, se increpa al entrenador de la Selección, por el planteamiento técnico. Dado que los amigos no se veían hace tiempo, se quedan conversando y tomando hasta tarde. Nuestro protagonista, dada su embriaguez, decide pernoctar allí. Al día siguiente se levanta con una insoportable resaca, nada mejor para pasar esa sequedad bucal, que una botella de agua mineral Cachantún.

Con resaca y una derrota en el fútbol.
¿Quién gana así?  Una sola persona: Luksic.
Porque cada vez que nuestro personaje llamó por  teléfono,  pagó al bombero, hizo un giro, compró cervezas o chocolates o agua mineral, le echó moneditas al robusto chanchito de Luksic.

1 sindicalistas furiosos:

Nais Nostreet dijo...

Jajajaja, buena forma de explicar la concentración económica.

Ojalá vuelvas a escribir pronto. ;)